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Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense.

viernes, 29 de abril de 2011

Renace el amor


Los personajes y la Historia original  les
Pertenece a: Ilan Rozanfeld y Shira Alon

Era de madrugada, Ela dormía como todas las noches, solo que esta vez había algo extraño. Acababa de pasar la muerte de Ardak, su hermano, y con ello venían una serie de responsabilidades que ella tenía que tomar. Se venía una guerra entre vampiros y humanos, y ella tenía que evitarlo, siendo la nueva profeta. Esto y  una serie de sueños inexplicables junto con aquel recuerdo del beso que le dio Leo no la dejaban descasar.

Amaneció y fue hora de ir a la escuela, se veía cansada, nerviosa, se apresuró a arreglarse pues necesitaba hablar cuanto antes con Leo. Mientras que desayunaba llegó Omer, su mejor amigo, tomó asiento a lado de ella y la miró. Ela sonrió simpáticamente, terminó y ambos se fueron a la escuela. Al llegar Leo ya la estaba esperando junto a su casillero, se dieron una pequeña sonrisa, él fue quien rompió el silencio.
-“hola, te encuentras bien”-  dijo con un tono galante y sarcástico
-“si… estoy un poco cansada… pero estoy bien”- dijo Ela tímidamente, mientras abría su casillero.
Durante unos minutos intercambiaron miradas y pequeñas sonrisas, Omer se dio cuenta de lo que ocurría, Ela se estaba enamorando de Leo, molesto se fue lanzando una fuerte mirada hacia ambos, la cual respondió Leo.

Durante el receso, Ela buscaba a Leo, necesitaba preguntarle qué pasaría ahora con su nueva vida, ya que, ella sabía que era dividida. Fue al salón de música pero no se encontraba ahí, sólo estaba Omer sentado en la batería,  la miro con dolor y resentimiento. Ela notó que sus ojos estaban llorosos.
-“¿te encuentras bien?”- preguntó
-“y todavía tienes el descaro de preguntar”-dijo
–“Yo sólo quiero saber qué es lo que te pasa…”-
-“Nada, olvídalo, parece que no entiendes o no te das cuenta”-
-“Omer… ¿Qué ocurre?”-
 -“Eso quiero saber Ela, me he pasado todos estos años cuidándote, no me he separado ningún segundo de ti, procuro que estés bien y ¿Para qué?”-
-“Omer…”-
-“NO Ela deja tu compasión, sólo dime… ¿desde cuándo sientes eso por Leo?”-
-“¿Qué?”-
-“Haaay vamos Ela por favor… acéptalo estas enamorada de él”- la miro con lágrimas en los ojos.
-“vamos di la verdad”-
-“Sí… tal vez si me gusta… pero ¿Por qué te pones así?”-
-“por Dios… que nunca te diste cuenta…”-
-“¿De qué?”-
-“De que te amo… de que hace tiempo estoy enamorado de ti y que he luchado porque me des una oportunidad… la cual creo que nunca llegara”-
-“Omer….”-titubeó
-“Yo… nunca lo note… Lo siento…”-
La miro con un poco de suavidad, se acerco a ella lentamente, toco su mejilla, miro sus labios y…
-“Está todo bien…”- interrumpió Leo
-“lo estaba antes de que llegaras…”- dijo Omer con coraje
-“eres un poco lento amigo y mal perdedor por lo que veo”- respondió con sarcasmo.
Ela salió corriendo, pues no quería ver el enfrentamiento entre ellos, tras ella salió Leo. La siguió hasta el salón de ciencias ahí, ambos hablaron.
-“¿Qué te ocurre?”-
-“Nada…”-
 -“¿Segura? Parece que Omer te dio algo que te ha puesto así...”-
 -“No… es sólo que…”-
-“¿Qué pasa?”-
-“¿Qué pasara ahora que Ardak se fue? aún no estoy preparada para la iniciación… no estoy lista”-
- “Sí lo estas Ela, siempre lo has estado, solo deja tu temor a un lado y acepta lo que eres…”-
 -“Leo puedo preguntarte algo…”-
-“¿Dime?”-
 -“Entre nosotros, ¿hay algo?”-
 Lanzó una sonrisa coqueta, la miro y dijo…
-“Ela el enamorarse está prohibido para nosotros, es algo que nos puede matar…”-
-“Entonces…”- dijo ella
-“¿No pasa nada aquí?”-
-“No lo sé… nunca me enamorado y no creo que lo haga”-
 Ela bajó la mirada por un momento, lo miró y de nuevo la bajó, ahora con desilusión. Leo la miró y dándose cuenta de lo que le estaba ocurriendo la tomo fuerte de los brazos y la besó.   

 Llegó la noche, Ela se dirigió a su habitación y se durmió. Durante su descansó soñó con Ardak el cual le pedía que se cuidara, que confiará en Leo ya que él es su protector, y que en ningún momento decidiera hacer heredero y profeta a Phatón, su otro hermano. Después de eso, Ela tuvo una visión en la cual veía cómo humanos y vampiros peleaban a muerte. Se despertó agitada, nerviosa y sudando, sabía que no le era posible renunciar a su destino, pues esto traería demasiadas muertes. Además no quería que sus seres queridos sufrieran, caminó hacia la cocina por un vaso de agua, regresó a la cama y volvió a dormir.

Esa noche Leo se apareció en su cuarto, la miró, por su mente pasaban una seria de pensamientos que nunca había tenido ¿tal vez si estuviese enamorado de Ela? Pero… ¿Cómo? Se acercó lentamente hacia la cama, con cuidado poco a poco se fue recostando a lado de ella, la miró de nuevo, sólo que ahora estaba más cerca. ¿Cómo una adolescente tímida, insegura de sí misma pudo a verlo enamorado? Acarició con suma ternura su cara y mejillas, mirándola con confusión se negaba a acepar lo que sentía pero tampoco quería  dejar de sentirlo. Ela como si supiese que él estaba ahí sonreía tiernamente, esa noche Leo se quedó recostado a lado de ella velando su sueño y admirando su belleza.

Comenzó a amanecer, Leo se levanto lentamente para no despertar a Ela, le dio un suave beso en la mejilla y se marcho. Al llegar a la escuela Ela encontró una nota de Leo dentro de su casillero la cual decía que la esperaba en la guarida del profeta.

Ese día Leo no fue a clases, lo cual se le hizo un poco raro a Ela, pensó que quizá llegaría un poco tarde lo cual no ocurrió. En la tarde, llego a su casa y rápidamente se cambio con lo más lindo que tenía en su closet, se arreglo un poco y se marcho directo a la guarida del profeta, ahí Ela lo espero hasta que se dio la noche…



Elaborado por: Jessica Malyne Millán Rodriguez.

1 comentario:

  1. Muy buena redacción y narrativa, me fascinó tu trabajo Jessy, excelente!

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