BIENVENIDOS

Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro.
Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense.

lunes, 25 de abril de 2011

¡Levántate y sigue!


La historia original y los personajes pertenecen a Sthepenie Meyer.

Todo comenzó hace algunos años, cuando llegué a vivir con mi padre. Para mí todo era tranquilo, la vida era monótona y para mi gusto un poco aburrida. Pero cuando menos lo esperé, todo cambio.
Forks es una ciudad pequeña con muy pocos habitantes, era pacífica y yo sentía que era como yo, como si no existiera.

Mi padre me inscribió en una preparatoria de ahí cerca, no era muy grande pero servía para estudiar, qué era lo principal. Aún no sabía que estudiaría cuando ingresara a la universidad pero estaba convencida de que quería terminar mi preparatoria.

Todas las clases habían transcurrido sin problema alguno, ninguna novedad, simplemente nada. Aún nadie me conocía pero ya había varios que se habían acercado a mí para hacerme la plática y pude hacerme amiga de unos cuantos.
Ya en una de las últimas clases que era biología sucedió algo interesante, justo donde yo me sentaría estaba  un chico muy apuesto, de pelo café claro, ojos color miel y una piel muy blanca que parecía traslucida, me miró y de inmediato se volteó hacia otro lado. Yo tomé mi lugar a un lado de él y por más que me empeñaba en hacerle la plática, más se empeñaba en ignorarme. Me di por vencida y la clase acabó, él salió disparado sin decir ninguna palabra.

Al siguiente día, por medio de mis nuevos amigos me entere que se llamaba Edward Cullen, también supe que tenía otros cuatro hermanos Alice, Jasper, Rosalie y Emmet, todos hijos adoptivos del doctor Cullen, sus hermanos de Edward eran pareja y él era soltero.
En los siguientes días estaba dispuesta a hablar con él y hacerme su amiga, pero nada, no asistió a ninguna clase.
Después de una semana de ausencia volvió a aparecer, me hizo  plática y se disculpó conmigo por haber sido tan grosero la semana pasada. Cuando estábamos hablando descubrí que sus ojos habían cambiado a un color extraño eran como azules y le pregunté si usaba pupilentes el respondió que no, me explicó que era normal en él y hechó a correr.

Una tarde en la preparatoria uno de mis compañeros iba un poco pasado de copas y casi me arroya, pero Edward se interpuso entre el carro y yo, y de un solo manotazo hundió  la lámina sin salir herido.
En esa tarde supe que algo raro tenía Edward, él, no podría ser normal, una persona normal se le habría destruido la mano con ese impacto. Esa misma tarde apareció mi mejor amigo de la infancia, Jacob, pertenecía a un lugar de Forks que le llamaban la Push esa era un playa muy bonita, pero por una extraña razón no se llevaba para nada bien con Edward.

Me puse a investigar la razón por la que Edward siempre esta gélido como el hielo y sobre todo una fuerza extra normal. Lo que encontré me impactó y me dio un poco de miedo ¡Era un vampiro! ¡Un chupa sangre! Tenía que hablar con él lo más pronto posible y comprobar mis dudas.

Al otro día llegue más temprano de lo normal y lo espere recargada en mi coche, cuando llegó hice seña de que me siguiera y lo hizo. Me interne en el bosque junto con él y ya adentro le dije.
-Sé lo que eres, y estoy segura que lo vas a tener que aceptar, ya no lo puedes negar-
-Entonces dime lo qué soy, ¡dilo!- me grito Edward
-¡Tu, tú eres un vampiro!-le dije un tanto asustada y exaltada.
-Bueno ya lo sabes, no piensas salir corriendo, no sabes que puedes morir, no…-calle a Edward diciéndole.
-No, no pienso hacerlo porque yo te quiero Edward- él se acerco rápido y me dijo que él también me quería y que le gustaría ser mi novio, yo sin pensarlo le dije que sí y me beso. Ahí me confesó que toda su familia, incluyendo a su padre el doctor Cullen y sus hermanos eran vampiros. Después de unos cuantos meses él decidió llevarme a cenar a su casa. A pesar de que estaba un poco nerviosa por el hecho de que estaba en medio de seis vampiros, no me la pasé tan mal, toda su familia me agradó y al parecer yo a ellos.

Después de ese día los demás fueron increíbles pues, estaba convencida de que estaba completa e irrevocablemente enamorada de Edward, hasta que comenzaron a pasar importantes y desastrosos sucesos. Mi padre que era el Sheriff de esa localidad me dijo que debía tener cuidado al ir a la casa de Edward, porque estaba en las afueras de la localidad y había habido muchos homicidios de personas en la ciudad.

Por esos días Jacob se había presentado muy seguido a mi casa y me llevó a dar un paseo a la reserva a costa de que Edward no le agradaba la idea de que saliera con él, (yo creía que era por celos hasta ese día). Me llevó a la Push y ahí comenzó a conversar con tono delicado lo que era Edward para que no me exaltara, lo que él no sabía es que yo ya estaba enterada de ello. Pero lo que si me sorprendió era lo que estaba por decirme, de igual manera que me conto lo de Edward me dijo…
-Bella hay algo más que tienes que saber, es difícil, pero lo tienes que saber y prometer que no se lo dirás jamás a nadie, entendido?-
-Lo prometo Jacob ¿Qué pasa?-le dije en tono asustado y distraido-
-Bella es que yo soy un hombre lobo-me dijo un tanto preocupado.
¿Qué? ¿Jacob un hombre lobo? ¡Tenía que ser una broma! ¡En que maldito mundo vivo! Y para aclarar aún más mis dudas Jacob se transformo frente a mí. ¡Jacob era un enorme perro negro de pelo obscuro y me doblaba la altura! Después de desmayarme y reponerme me llevó a mi casa un poco apenada por lo sucedido.

Esa noche no dormí y menos con la llegada inesperada de Edward a mi cuarto muy molesto, se puso a reclamarme y me dijo.
-Bella, no quiero que vuelvas a salir sola con Jacob ¿okey? es por tu bien-
-¡Pero Edward, el es mi mejor amigo  y no se me hace justo que por su forma física no quieres que lo siga viendo-
-Eso quiere decir que ya sabes en que se convierte?-Me comento Edward un poco más relajado.
-¡Sí. Sí ya lo sé! ¡Y no entiendo por qué se odian tanto si pertenecen a la misma naturaleza!
-No Bella, ellos están Hechos para destruirnos, son los guardianes de Forks, si algún vampiro decidiera venir a hacer destrozos aquí, ellos los matarían al instante. Esto es una rivalidad que se ha llevado por miles de años-Me dijo muy sereno Edward.
-¿No pueden hacer una excepción?, el es mi mejor amigo y tú el amor de mi vida, por favor Edward- Le dije en tono suplicante.
-Entiéndeme Bella, pero no me va a quedar de otra, ya que los asesinatos que ha habido son por vampiros y para protegerte me tengo que unir a él y a su manada- Me dijo con una sonrisa en el rostro, me dio un beso y desapareció por mi ventana.
Los meses siguientes casi no vi ni a Edward ni a Jacob ya que estaban con el dichoso plan para protegerme.
Un día saliendo de la preparatoria, Jacob llegó muy apresurado y me dijo
-Me vas a disculpar Bella, pero no hay tiempo para explicar-Me lo dijo un poco apresurado y agitado.

Me cargo sin decirme nada, me llevó a un claro en medio del espeso bosque, ahí se estaba librando una batalla, Edward estaba peleando con dos vampiros mucho más grandes que él y los amigos de Jacob transformados en lobos estaban luchando con otros diez, Jacob se unió rápidamente a la batalla y me dejo bien resguardada, cuando volví a  mirar sólo quedaban de pie los amigos de Jacob que echaban a correr alrededor del bosque para ver si ya no había más vampiros, Edward, Jacob y un vampiro gigantesco.

Pero de pronto uno de los vampiros que ya se encontraban en el suelo se levanto y mordió a Jacob en el cuello, Jacob cayó al suelo casi sin vida. Di un grito desgarrador y eche a correr hacia él, los dos vampiros se abalanzaron contra mí, pero Edward los envistió y los mato. Edward ya estaba muy lastimado, cayo a mis pies al lado de Jacob y a ambos los recargue sobre mis piernas, comencé a llorar desgarradoramente. Edward me dijo que me agradecía el tiempo que había estado con él y también el significado de la unión, la amistad y el amor, le di un beso en la frente, cerró sus ojos y murió, a Jacob también le di un beso en la frente y le cerré sus parpados.

Los amigos de Jacob llegaron, se unieron todos a coro y comenzaron a aullar en símbolo de dolor.
Los llevamos a mi casa y le pedí a mi papá que les diéramos un funeral digno y me pregunto.
-Pero Bella ¿Qué les ha pasado?-Me pregunto con expresión un tanto asustado.
-Papá no me preguntes eso, aunque quisiera no te lo podría decir hice un pacto, solo apóyame por favor-Le dije llorando y corrí a abrazarlo, el respondió mi abrazo y me acarició.

Ahora después de tanto tiempo, siento que la herida ha cerrado, cuando perdí a Edward y a Jacob pensé que mi vida se me caía a pedazos, que jamás vería la luz, que ya no saldría adelante sin ellos, pero me di cuenta que por ellos y por mi familia me tenía que levantar y continuar con mi vida, que finalmente yo no era un vampiro que viviría toda una eternidad o un hombre lobo que solo necesitaba de un espacio libre para vivir, que solo hay una vida para disfrutar y vivirla de la mejor manera es la forma de ser feliz, solo es cuestión de mirar mas allá de todo para poder encontrar la felicidad y luchar por ella.

Me casé después de un tiempo de volver a mi vida normal, tengo dos hermosos hijos a uno le puse Jacob y al otro Edward, vivo con mi esposo y soy muy feliz, a pesar de todo lo que paso antes supe continuar.
Sé que tal vez nadie me crea esta historia pero ahora ya saben que en mi vida existieron dos hombres muy valiosos para mí y que por amor y amistad dieron la vida, y por ellos yo decidí continuar con mi vida, porque no les hubiera gustado que yo fuera infeliz el resto de mi vida.


 Escrito por Karla Oyuki Díaz Ramírez.

1 comentario:

  1. Me fascinó que escribieras en primera persona, es un poco más personalizado, buena narrativa!

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